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| | viernes, 21 de mayo de 2004 |
Activismo accionarial: presionar a las multinacionales desde dentro es posible |
El activismo accionarial se está convirtiendo en una táctica eficaz para acceder a las empresas y reclamar desde dentro políticas responsables. Aunque en España este método es poco conocido, algunas ONG ya lo practican.
Comprar el paquete mínimo de acciones que permite asistir a las juntas de accionistas de las empresas y hacer uso del derecho de todo accionista a preguntar y reclamar políticas socialmente responsables. Es la base del llamado activismo empresarial, práctica que desde hace algunos años llevan a cabo organizaciones no gubernamentales para, desde dentro de las empresas, redireccionar las actividades de las multinacionales y asegurar que respetan los derechos humanos y el medio ambiente. La primera iniciativa de este tipo la realizó hace cuatro años Greenpeace. Esta ONG decidió comprar acciones de la multinacional Shell para hacer llegar su discurso hasta la misma junta de accionistas de la compañía. En la reunión, los ecologistas explicaron varias opciones para que la empresa limitara paulatinamente el uso de combustibles fósiles y apostara por la energía renovable y, una vez que cientos de accionistas menores apoyaron la propuesta, la ONG se dio por satisfecha y vendió sus acciones.
Desde entonces, han sido varias las organizaciones que han incorporado a sus acciones de presión la práctica del activismo accionarial, aunque con cierto debate en el sector sobre si es bueno comprar acciones de una empresa con políticas insostenibles y que no respeten los derechos humanos o si compensa el hecho de presionar desde dentro de las multinacionales. El debate sobre si una vez expresada su opinión ante los accionistas la ONG debe o no vender las acciones también está presente.
De momento, entidades como Greenpeace y WWF han utilizado este mecanismo para dar a conocer a todos los accionistas de empresas como Shell y BP sus propuestas sociales o medioambientales y cada vez son más las organizaciones que, en países como Estados Unidos, se animan a llevar a cabo este tipo de acción.
Pocos ejemplos en España
En España, sin embargo, esta práctica es muy poco frecuente. Hace cuatro años, la ONG Amigos de la Tierra utilizó este sistema para llegar a la junta de accionistas de Endesa y denunciar las consecuencias negativas de las actividades de esta empresa para el pueblo mapuche en Chile. La iniciativa fue puntual, pero sirvió a la entidad para leer un manifiesto exponiendo la situación de estos indígenas y "mostrar a los accionistas las contradicciones de la empresa".
Como explica el director de Amigos de la Tierra, Daniel Sánchez, "los consejos de administración de las empresas miran por su accionariado y buscan la máxima rentabilidad, pero si éstos reclaman que se respete el medio ambiente y los derechos humanos también deben escucharlos".
De hecho, esta es la experiencia de la ONG Setem, propietaria de más de un centenar de acciones de la empresa textil Inditex. La iniciativa, que se enmarca en una campaña internacional para reclamar a las textiles que respeten los derechos fundamentales de sus trabajadores, es la única conocida en estos momentos en España y de momento, según la organización, tiene buenos resultados.
"El mayor impacto tuvo lugar en el momento en que compramos las acciones. Nuestra decisión incomodó a Inditex y consiguió que la empresa respondiera a nuestras demandas", señala Toni Codina, director de Setem Catalunya. Desde la compra de las acciones, Inditex "ha mejorado su transparencia informativa, ha adoptado un código de conducta y ha iniciado procesos de auditoría". Con el tiempo, la ONG ha contado también con el apoyo de accionistas minoritarios de Inditex, que han delegado en ellos sus acciones.
Qué hacer a título individual
"El tercer sector debe tener en cuenta este tipo de instrumentos, ejercer el activismo accionarial y participar en los fondos de inversión ética", afirma Horencio Vázquez, técnico del área de Responsabilidad Social Corporativa e inversiones éticas de Economistas Sin Fronteras, que también anima a la ciudadanía a actuar y a tener en cuenta aspectos como "saber qué tipo de proyectos financia un banco en el que queremos abrir una cuenta".
La misma opinión expresan desde Amigos de la Tierra, que animan a las personas que a título individual son propietarias de acciones a participar o delegar sus votos a favor de políticas respetuosas con el medio ambiente y los derechos humanos.
Fuente: Canal Solidario-OneWorld
http://www.canalsolidario.org
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